Como ya hemos visto, endeudarse es un asunto delicado que no debe realizarse irresponsablemente. Como se dice popularmente, es “un arma de doble filo”, ya que utilizada de la mejor forma le dará a la persona muchas ventajas y beneficios económicos, además que le permitirá la obtención de bienes y servicios que mejoraran definitivamente el status de vida de la persona, pero utilizada negligentemente puede hundir al deudor en un abismo de amarguras y problemas difíciles de resolver. En un mundo consumista y arrollador por el comercio, las deudas son casi imposibles de alejar, el egocentrismo tarjetero crece mucho más y el acceso a créditos ha distorsionado la palabra credibilidad, para intercambiarla por la facilidad.La compulsión extrema por abarcar el máximo de tu satisfacción por cargar bolsas de tiendas comerciales ha llegado a su tope que muchos hemos olvidado las pautas para tener una economía estable, sin excesos, ni egresos superfluos, las pautas generales como endeudarse solo el 30% o 40%, endeudarse cuando el país regula la tasa de interés, endeudarse a corto plazo o leer las señales del mercado, todas esas pautas quedaron atrás, los encartes de ofertón las cubrieron con la novedad del sentirse acreedor. Hoy mientras regresaba a casa de un paseo visual por un centro capitalino resucitado del olvido, observaba cada ser con sus compras, cada rostro de felicidad de sentirse el protagonismo de su deuda, me preguntaba que se hacia con una deuda difícil de pagar, aquella deuda que el estado de cuenta te lo trae el tiempo, aquel tiempo tirano que te cachetea con un precio alto y un interés utópico…era como regresar a casa con un espejo ante mi, observándome en cada forastero que transitaba rumbo a su destino. Hay deudas que no tienen línea de crédito, deudas que los intereses se hacen cada vez más grandes, deudas que no tienen agencia de pago, no son mas que las DEUDAS DE LA VIDA, aquellas que la notificación de embargo llega en el momento en que menos lo esperas, en el momento más indicado para sentir el juicio propia y la sentencia raudal. Hace unos días me llego la notificación, y fue una cachetada a lo que cada día construimos..la esperanza…lo único que puedo decir es que no se puede intentar empezar de cero sino financias las heridas que no has dejado entrar a tu ser y tuvieron que regresarse al del otro. No dejes cuentas por pagar para el momento en el cual, en verdad deseas cambiar......
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