martes, 14 de octubre de 2008

Sombras de Asfalto




La niñez es el inicio de la grán cualidad humana: la imaginación...Quien no de niño se ha trasladado a jugar a la familia, al colegio, al hospital o a la plena guerra. Cuando nos llevaban a alguna fiesta de grandes y solíamos hacernos compinches con algún niño o niña que no volveríamos a ver jamás, quizá inventábamos juegos. En mi caso muchas veces he jugado a buscar mi sombra o atrapar mi sombra. Hacer figuras con ella, imitar un perro, una paloma o un monstruo...Todo aquello que nos parece lejano y ajeno, el no creer que pronto vendrán a la vida real todo aquello que anhelamos hasta ese momento y lo que en estos momentos queremos arrancar de nuestras vidas, la sombra no es más que la gravedad del peso que tenemos de soportar, el esperanto de una figura compacta que solo trata de decirme auxilio o la joroba de los tiempos de velocidad y tensión del milenio. Hoy al salir tras días de luz o frio intenso, quería sentir la velocidad de los autos y la poca responsabilidad de ellos y pararme en el borde de una autopista, como el ser que quiere volar miles de kilómetros mas allá, rescate algo, no hay sombra en aquella autopista...no la hay sino la quieres ver...
Abajo un fragmento de un artículo que escribí, para una Organización sobre los niños de la calle...Sombras de Asfalto...
" En estos días hace mucho frío... ayer desperté en la madrugada buscando con que cobijarme en la espalda; sentía que el frío me calaba los huesos, me eché un momento para calmar el frío y me acordé de mi madre y me dio tristeza pensar que tengo mucho de no verla; pero no quiero volver, pues me acuerdo de los golpes que me daba porque me salía del colegio o cuando me encontró inhalando en la esquina...el chino se acurrucó conmigo y me prestó una parte de su frazada, porque el frío está bien duro...Él sí me comprende; somos como hermanos aquí en la calle...El menor que yo y lo cuido de los más grandes; si yo traigo le invito una inhalada’ y el me da un poco de su comida...cuando amaneció y había un poco de luz, salí rápido para ver si la Sra. Dessy y el joven Miguel - los de la casita verde - ya habían llegado, pero no vinieron a chambear. Esperamos a que el sol saliera para sentarnos afuera y calentarnos un poco antes de limpiar parabrisas y sacar para una bolsita. Pero mejor nos volvimos a meter al hueco para evitar alguna bronca...El hueco junto al rió es más seguro, la policía no viene tan seguido a molestarte, en la calle los vecinos llaman a la policía o los serenos, y te corren. Aquí es como si no te vieran...”...e s c o m o s i n o t e v i e r a n...e s c o m o s i n o t e v i e r a n ...Los niños y jóvenes de la calle están muy cerca, quizás a nuestra espalda... por ser ya parte del paisaje urbano, no los vemos...son solo eso: Sombras del asfalto.En 1999, en la calle Santo Domingo, en una casa verde alquilada, se abre el primer Centro de Niños de la Calle, adolescentes en su mayoría varones, de todas las ciudades aledañas a Arequipa, se centran 3 veces por semana.La gran parte, lustra botas y con adicción al terokal; pasaban sus días en la calle, trabajando periódicamente 3 veces por semana. En dicho centro se juntaban, a recibir diferentes talleres, contaban con comida y techo, igualmente 3 veces por semana. Este maravilloso proyecto llego a su propósito, algunos vuelven a sus ciudades natales y otros forman familias, pero gracias a Dios con nuevas perspectivas en sus vidas.

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