sábado, 1 de noviembre de 2008

sobre la Búsqueda y el medio sentido

Dice Horacio Oliveira que muy pronto comprendió que su signo era la Búsqueda.
A mi entender todos estamos en búsqueda, dice mi china, que ella no busca, que espera... de hecho, si espera, lo que hace es observar las cosas que le van pasando, con la esperanza de encontrar algo. Está buscando ella también, aunque de forma pasiva; creo que estamos todos en búsqueda, hasta aquellos que lo niegan o que no se percatan a nuestra manera, todos buscamos. En general buscamos sin criterio, sin saber lo que esperamos, buscamos el éxito profesional? personal? la felicidad? el bienestar? el Centro? buscar el Centro, es la expresión más alta de La Búsqueda. Buscamos el Centro, pero no sabemos lo que es... Centro es equilibrio,pero qué es equilibrio? dónde encontrarlo?en una mentalidad empresarial, un gran objetivo se divide en sub-objetivos más pequeños, los cuales, una vez conquistados, nos llevaran al objetivo final.
Intenté aplicar esta mentalidad al Objetivo. Así, para encontrar mi Centro, intenté buscar centros locales: el centro de las cosas que puedo hacer cuando acabe de escribir este post, el centro de los pensamientos que tengo ahora en la cabeza, el centro de lo que estoy escribiendo.... pero me falla la teoría: la definición de estos objetivos locales no es posible sin conocer el Objetivo, puesto de forma radical: no puedo decidir cuál es el mejor plan para esta noche si no sé qué quiero hacer con mi vida.así pues tengo un Objetivo, que consiste en encontrar el equilibrio, el Centro, pero no sé dónde buscarlo, básicamente porque no se qué es. Existe el Centro? y aún así me resulta imposible dejar de buscar, sin rumbo ni dirección voy seguir buscando. Encontrar el Centro me haría sentir que mi vida tiene Sentido? y el hecho de buscarlo no me da ya medio Sentido de entrada, aunque sea sólo por las buenas intenciones?

1 comentario:

Kris dijo...

El centro eres tú. Todo gira al rededor de uno. Y en ese proceso no existe libro ni autor de autoayuda que pueda decir algo más allá del ánimo tonto, la palabrita bonita y el lugar común de sus páginas. La vida es como la vida misma. Buscamos, buscamos y buscamos. Encontramos o nos salen al encuentro. A fin de cuentas, todo es cíclico. Hoy somos los buscadores, mañana nos buscarán. Todos buscamos lo mismo con diferentes apellidos: felicidad. Es una búsqueda imanente. Los mejores cuentos infantiles presentan la búsqueda de ello. Las mejores obras de la literatura universal (desde Dante hasta Eco) también lo hacen. Y entonces, el punto no es el centro ni lo que se busca... es el hombre y cómo lo consigue.