
Quizá tu y yo sólo seamos como esas olas que llegan a la orilla para lamer las huellas dejadas por el tiempo, arribando con ímpetu, envolviéndonos en un remolino al regresar al mar, llevando y trayendo arena, cerrando los surcos de heridas aún abiertas y palpitando. Pero estamos en bajamar y lánguidamente me siento extinguir, te veo allá en la distancia y extraño de verdad el amor de antes, y confieso que sigo resistiéndome al nuevo embate de tu tsunami, porque antes ya habías barrido con todo, todo, todo el mar, y sólo me dejaste sal.
1 comentario:
Intersante, me gusta
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