miércoles, 10 de marzo de 2010

Fuego

No es que uno sea mineral como roca gris y ceniza
pero bien se enciende el corazón como pedernal al carbón
cuando una llama incandescente invita al fuego.
Chisporrotea el alma en la pira y resuena
como ardiente tizón de hoguera extraña
y combustibles son el seso al suspiro
cuando lo que se sacrifica con fin dolor
soplido de penas y emociones varias
es el amor
In memóriam de aquellas cosas que ahora arden con la llama azulada del olvido, así consumiéndose poco a poco, como quien no quiere la cosa.

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